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Robert Marty |
en la extensión del concepto de objeto de un signo (peirciano). En otros términos todos los significantes pueden ser objetos pero lo inverso no es verdad. Pero Barthes ha manifestado interés en ir más lejos cuando escribe, despojándose del psicologismo vehiculizado por la noción “de una edad psíquica,”que lo significado “ es, esa alguna cosa, ese algo, que emplea el signo entendido por él (ES p.114).Una caracterización que connota fuertemente con aquella de Peirce. Cierto , el objeto de una rosa puede ser la pasión pero la misma rosa puede indicar (y no significar) una boutique de un florista, el que una persona en particular pertenezca al Partido Socialista o el 23 de Abril (Día de San Jorge) en Cataluña, pues ese día, allí se festeja tradicionalmente el libro ofreciendo un libro y una rosa a su bella, etc. Pero cuando la rosa significa la pasión, se trata de la misma pasión, que sea sentida por un barthesiano o por un peirciano... Esto me evoca rápidamente, pues no esta dentro de mi intención actual, el famoso problema del referente, un término que se lo encuentra no muy felizmente en los escritos de Barthes en relación al signo. Esta claro que el signo saussurianomuy seguido notado SA/ Sé es inepto para dar forma a otra cosa a la venida al espíritu de un concepto y que le hace falta bastantes prótesis para indicar , por ejemplo, cualquier sea un objeto individual del mundo. La mas celebre de estas prótesis es el triángulo semiótico d´Ogden y Richards, un triangulo imposible que no resiste un examen serio de las relaciones figuradas en sus bordes. Este triangulo y algunos de sus avatares conocen siempre, desgraciadamente, un gran éxito desdelos informático los que abordan por necesidad, el terreno de la significación ( en el marco de la web semántica y de las ontologías sobretodo). Esto les permite hacersemántica de una forma barata |
y, a cambio, se aseguran la supervivencia. |
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