Primavera, 2004

 


 
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La dimensión perdida de Roland Barthes

Por Robert Marty
Traducido del Francés por: Liliana Kremer
Revisado por: Teresa Castellanos


“Se encuentra en el mito del esquema tridimensional del cual
vengo de hablar: el significante, el significado y el signo”
Roland Barthes.

Robert Marty
Professeur de Sciences de l'Information et de la Communication de 1ère classe à l'Université de Perpignan. Directeur du Service Informatique. Doctorat d'Etat és Lettres et Sciences Humaines. Doctorat d'Etat és Sciences Mathématiques. Diplôme d'Etudes Supérieures Mathématiques. Licence de Mathématiques. http://www.univ-perp.fr/see/rch/lts/marty/marty.htm

“Parece mejor considerar un signo como una determinación de un quasi-espíritu;ya quesi lo consideramos como un objeto exterior, y como dirigiéndose a un espíritu humano, este espíritu debe, en primer lugar aprehenderlo como un objeto en si mismo, y solo después considerarlo en su significación; es lo mismo e debe ocurrirr si el signo se dirige a un quasi-espíritu. Debe comenzar por formar una determinación de ese quasi- espíritu, y no se perderá nada si se considera esta determinación como el signo” (MS 283)
Pero en 1911 se encuentra la cosa capaz de producir un efecto ( el interpretante o el intérprete) que consiste en reactivar un habitus (consistentesu vez, en conectar este efecto y una “experiencia colateral” del objeto representado) que ya está en el espíritu:
(...)Si por “Signo” nosotros entendemos alguna cosa de alguna naturaleza que sea apta a producir un efecto mental especial sobre un espíritu en el cual ciertas asociaciones han sido producidas –y estoy utilizando invariablemente la palabra asociación como lo hemos hecho al origen los asociacionistas, por una costumbre mental y nunca por el acto o efecto de una sugestión asociativa-, (...) (MS 676)
Podría producir cantidad de otras citas susceptibles de justificar aún más esta idea según la cual tanto Barthes como Peirce toman en cuenta que esta en la naturaleza de un signo el unir dentro de un espíritu humano preliminarmenteformado para recibirlo el efecto de la percepción de una cosa ycualquier cosaestá en relación con la experiencia anterior/ exterior de alguna otra cosa. Dejo provisoriamente en suspenso la calificación de esta relación Por ahora, considero que estoysuficientemente fundado comopara concluir en una fuerte homología sacada a la luz por el evidente paralelismo de los siguientes

esquemas:

Partiendo del acuerdo que un significado no puede estar puesto en correspondencia con todos los objetos posibles sino sólo con los objetos que son los conceptos. Sin embargo, para evitar las confusiones que podría engendrar el empleo del mismo término signo dentro de dos posiciones distintas de la tríada, yo utilizaría de aquí en más,(pasando sobre las reticencias enunciadas anteriormente) el término “representación” más que el término signo dentro del esquema peirciano. Pero, la homología no esta completo por otras razones que tienen que ver con que Peirce va más lejos en su análisis introduciendo la noción de determinación “lógica”: {la representación está lógicamente determinada por el objeto y él determina a su vez, al intérprete pero lo determina “ a ponerse en relación con el objeto”.
Como médium, el Signo esta esencialmentedentro de una relación triádica con su objeto que lo determina y con su intérprete que el determina. En surelacióncon el objeto, el signo es pasivo; es decir que su correspondencia al objeto es producida por un efecto sobre el signo, quedando así, el objeto no afectado. Por otro lado, en su relación con el Intérprete , el signo es activo, determinando al intérprete sin ser él mismo afectado por ese hecho (MS 793)
Esto me permitiódar del signo peirciano la siguiente representación:

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