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Robert Marty |
Los primeros son inseparables de la fotografía de moda (excluida por Barthes por razones metodológicas, lo que es aún más lamentable para la ocasión) que invita al lector a reconstruir la ley por él mismo (las polleras son realmente cortas en la fotografía indexicale que lo testimonia) mientras que las segundas economizan esta pedagogía. Las primeras significarían directamente el mundoo más precisamente, la representación del mundo según el periódico de moda (pues lo que es operatorioes siempre el nivel que encapsula todos los otros, a saber el nivel 4 en los conjuntos A y el nivel 3 en los conjuntos B); los segundos significarían la misma representación del mundo (pues los sistemas retóricos en los niveles 4 o 3 son los mismos en los dos esquemas) pero ella, la retórica apelaría a la moda. En realidad, la distinción parece verdaderamente artificial y superflua. En los dos casos se trata de violencia simbólica ejercida con fines de consumo por un “grupo fashion- media” reunido por intereses comunes. Esta es la razón por la cual me parece justo de no considerar que el esquema de los conjuntos B modificado (figura 11) ignorando la distinción Moda-Mundo, lo que lleva a despejar del campo de la moda ( la incursión me pareció necesaria) para recibir al diagrama general de la página 30, ese que será finalmente retomado enElementos de Semiología. |
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Comparando con la figura 4 extraída del Mito hoy se constata que los tres primeros términos, los “totales asociativos” (nótese “signo” y “SIGNO”) han desaparecido. Ellos no son, pues, representadoslo que no significa que no estén presentes en el espíritu del autor o del lector. Lo reintroduciré para poner en evidencia las correspondencias que me propongo establecer: |
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