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Robert Marty |
Él vuelve más adelante (ver el exergo), a hablar del “esquema tridimensional”. Mostraré en detalle que esta formulación expresa sin ninguna reserva posible que estos tres términos están en una relación triádica auténtica, según el sentido que le adjudica Peirce. Ella muestra sin ambigüedad que nuestros dos “desmontadores de bosques”, si no parten quizás del mismo punto, ambos utilizan, al menos en una primera aproximación en lo que concierne a Barthes, una herramienta conceptual triádica. BAJO LA TRIADA , LA DIADA Siempre se opuso la semiótica de Peirce a las semiologías “europeas” que surgieron de los trabajos de Saussure, Hjemslev, Greimas y de muchos otros, invocando una radical incompatibilidad entre la triadicidad de la primera y el binarismo o diaderismo de los segundos. Sin embargo esta incompatibilidad es, al menos en el plano formal, menos radical que lo que parece, en la medida en que toda tríada presupone lógicamente tres díadas (y accesoriamente tres monadas). En efecto lo que une tres cosas, unidas a fortiori todas las parejas (exactamente tres) de dos de entre ellas que podamos formar, es una constatación de evidencia. Esta observación abre sobre dos |
posibilidades simétricas: una consiste, por un simple olvido, autocensura o rechazo de uno de los tres términos en la relación, recayendo del triadismo hacia el binarismo; el otro, se expresa en un sistema binario maniatando implícitamente un tercer término “presente-ausente”, un poco como se hace en geometría en donde se puede decir que es “el arte de razonar solo sobre falsas figuras”, una práctica sistematizada de una cierta manera por Monge en su geometría descriptiva. La representación plana de escenas espaciales que han preocupado a los artistas desde la noche de los tiempos muestra con cuanta facilidad se puede producir en el espíritu del sujeto que percibe una dimensión suplementaria. Se puede, entonces, razonar aparentemente sobre elementos bidimensionales pero las operaciones del espíritu llevan, de hecho, sobre los objetos del espacio a las tres dimensiones. La geometría descriptiva , por ejemplo, necesita la puesta en marcha de una operación mental que consiste en relevar el plan rebatido para reconstruir el objeto espacial. Tenemos aquí, un caso particular de un fenómeno mucho más general: toda adicionalidad (sumatoria), es decir toda totalidad compleja resultante de la cooperación de n instancias, dado que ellas están presentes a un espíritu e incorporadas – de hechomismo- en una adicionalidad aumentada de una unidad, es decir, más precisamente, dentro de un fenómeno que es producido por la cooperación de las mismas instancias n a las cuales hay que agregarles la determinación del espíritu con las cuales ellas son colectivamente presentadas y quien las piensa en conjunto, constituyendo una nueva totalidad que incluye la precedente. Es, en cierta forma lo que dice Jean Giono cuando escribe: “Me he esforzado de describir el mundo notal cual es, sino tal como el es cuando yo me agrego. |
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