Primavera, 2004

 


 
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La dimensión perdida de Roland Barthes

Por Robert Marty
Traducido del Francés por: Liliana Kremer
Revisado por: Teresa Castellanos


“Se encuentra en el mito del esquema tridimensional del cual
vengo de hablar: el significante, el significado y el signo”
Roland Barthes.

Robert Marty
Professeur de Sciences de l'Information et de la Communication de 1ère classe à l'Université de Perpignan. Directeur du Service Informatique. Doctorat d'Etat és Lettres et Sciences Humaines. Doctorat d'Etat és Sciences Mathématiques. Diplôme d'Etudes Supérieures Mathématiques. Licence de Mathématiques. http://www.univ-perp.fr/see/rch/lts/marty/marty.htm

pragmáticos más o menos evolucionados que recordarán ciertamente que Peirce estuvo en el origen de la corriente filosófica del pragmatismos en la cual formuló la celebre máxima. En este abanico de definiciones peircianas he elegido la siguiente por la facilidad que nos dará para poner en evidencia la homología de las formas movilizadas por Barthes y por Peirce dentro de sus aproximaciones teóricas del signo:
“Es de suma importancia en este tipo de estudios que los dos correlatos del signo sean claramente distinguidos: el objeto por el cual el signo es determinado y la significación, o como yo lo llamo usualmente, el intérprete que esta determinado por el signo, ya través de este signo por el objeto (MS.321, Pragmatismo, 1907)”
Examinando estas tres citas que preceden vemos que es absolutamente indispensablehacer un control terminológico muy preciso que nos permitaidentificar bien lo que los términos empleados por uno y por otro designan exactamente, cuáles son exactamente las relaciones que ellos mantienen para cada uno de sus autores y cuales son las correspondencias que es posible de establecer con rigor entre los dos conjuntos de tres elementos cadauno solidarizado con los otros por estas relaciones.
Antes relevamos, sin sorpresa, que los tres términosque estamos tratando son “puramente formales yse les puede otorgar contenidos diferente ”(ES, p.148) y que es evidente, incluso en la obra de Peirce para él, que los tres correlatos del signo son marcas ubicadas ( el conjunto constituyendo un “predicado relativo”). Así, conviene, a título de precaución, subrayar la ambivalencia del termino signo en Peirce, una ambivalencia que es, de cierta modo constitutiva de su concepción. En efecto Peirce llama signo al “sujeto concreto que representa”(CP 1.540), lo que es decir una cosa perceptible para los sentidos, pero el designa también al conjunto conectado dentro de aquella cierta cosa y encajado(por una relación triádica que une tres correlatos) tanto es así que una cosano es un

signo a no ser queesté conectada a un objeto por un intérprete (a falta de que esta cosa no sería más que una simple presentación). Bernard Morandescribe con firmeza , justamente que el signo es “ en espera del objeto y del intérprete”. Notemos por la pequeña historia de Peirce ha distinguido hasta 1905 “signo” y“representante”, siendo el primer término un marca lugar y el segundo, una cosa que teníala capacidad de ocupar ese lugar. El se regocijaba, me parece, puesun signo es a la vez una cosa que vale por lo que es, presente al sentido común como toda cosa, independiente de su carácter representativo Y también una cosa investida del poder de producir la presencia al espíritu de otra cosa que ella misma. En otros términos, el ser de un signo es doble: es un ser en sí y es , también un ser por otro. Es a partir de esto que podemos afirmar que la ambivalencia es constitutiva del signo. Será necesario conservar esta característica del signo peirciano constantemente presente en el espíritu, so pena de alimentar un poco más la confusión ambiente en relación a estos propósitos.
Profundicemos un poco más esta noción de “total asociativo del significante con el significado” adelantado por Barthes. Una comparación destinada a aclarar el sentido de esta alianza de palabras “total asociativo” me parece todo unhecho pertinente dentro de su simplicidad; totalizar dos cosas en los asociantes es producir la emergencia de una tercera cosa, distinta de las otras dos, como ejemplo, la sal de cocina puede ser diferente del sodio y del cloro que combina en sí misma( a nadie se le ocurriría poner un poco de sodio y luego un poco de cloro sobre sus papas fritas) Total asociativo es pues plenamente equivalente a “combinación” en el sentido que lo entendemos en química dentro de la formación de un compuesto cuyas propiedades son absolutamente emergentes y distintivas de aquellas de sus constituyentes. Más allá de esto (ES, p.107)Barthes se sitúa, él también, dentro de la metáfora química calificando el significante y el significado, según Saussure, de componentes del signo del que “la uniónforma el signo” (ES, p.111).

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