Primavera, 2004

 


 
Versión PDF

La dimensión perdida de Roland Barthes

Por Robert Marty
Traducido del Francés por: Liliana Kremer
Revisado por: Teresa Castellanos


“Se encuentra en el mito del esquema tridimensional del cual
vengo de hablar: el significante, el significado y el signo”
Roland Barthes.

Robert Marty
Professeur de Sciences de l'Information et de la Communication de 1ère classe à l'Université de Perpignan. Directeur du Service Informatique. Doctorat d'Etat és Lettres et Sciences Humaines. Doctorat d'Etat és Sciences Mathématiques. Diplôme d'Etudes Supérieures Mathématiques. Licence de Mathématiques. http://www.univ-perp.fr/see/rch/lts/marty/marty.htm

Ahora examinemos lo que dice de los relata o componentes.
La sustancia del significante, escribe Barthes, “es siempre material (sonidos, objetos, imágenes)” (ES, p.120) lo que autoriza a ponerlo en correspondencia con “el sujeto concreto que representa” de Peirce: uno y otro están en el universo físico y su percepción esta en el origen del fenómeno semiótico estudiado. Es necesario pues y desde ahora, tomar con precaución a la terminología pues el significante de Barthes corresponde al signo de Peirce y no a la “total asociatividad” de la que veníamos de hablar y que Barthes designa por “signo”. Se conoce el rol del signo perciano: él está determinado por un objeto y él determina un espirito de manera que lo pone en relación con ese objeto. Cuando al significante barthesiano esta religado al significado peroal instar del signo peirciano el es a la vez él mismo, una cosa concreta pero una cosa concreta que, de una cierta ,manera, pierde también su ser dentro de una relación fusional con un concepto (lo significado) para producir un signo. Reencontramos aquí la ambivalencia que ha sido señalada a propósito del signo peirciano, la homología de las dos concepciones se refuerzan . Esto esmás aúncuando Barthes, a propósito del significado escribe que “la sola diferencia que lo opone al significante es que éste es un mediador”(ES, p.114) lo que retoma luego (ES, p, 119).
Desgraciadamente Barthes no precisa entre cuales relatas (entendidos como unidades de relación) el significante opera una mediación. Pero, está claro que uno de ellos es, obligatoriamente, lo significado y por el otro,queda reconocido que el tercer elemento, el “signo unión”, es el que hace del significante material un mediador entre el significado y el signo unión. Retomando el ejemplo de las rosas dado en Mitologías diremos , entonces que el significante “un ramo de rosas” es un mediador entre la pasióny las rosas apasionadas. Pero ¿dónde están estas rosas “apasionadas” sino en el espíritu de aquel que las percibe y no es un habitus adquirido dentro de una comunidad

“institutriz” que ha sido solicitada por su percepción, fusionando rosas y pasión, una unión difícilmente concebible fuera de toda práctica humana ?.Dicho de otra manera, la categoría “rosa roja”esta ya pasionalizada por la cultura. ¿cómo podría ser de otra manera?
Cuando busca caracterizar el signo, Peircetoma como recurso la noción de mediación, por ejemplo dentro de esta otra definición:
“Diré que un signo es alguna cosa, de alguna forma de ser, que mediatiza entre un objeto y un intérprete, ya queél está a la vez determinado por el objeto de modo relativo al interpretante, y que él determina el interpretante en referencia al objeto, siendo así la causa del hecho que el interpretante sea determinado por el objeto a través la mediación de ese “signo”. (MS, 318 v.1907)
La puesta en observación de las características intrínsecas y relacionales del significante barthesiano y del signo peiriciano conducen la puesta de autoridad en correspondencia desde que se aborda la construcción eventual de un homomorfismo entre las dos concepciones globales. Una y otra son dos cosas concretas, una y otra son tomadas de un campo de relaciones que nosotros examinaremos más adelante, lo que reforzará la justificación de su asociación.
El estudio comparado del significante, del cual sabemos que es un concepto, y del objeto peirciano que es “ a lo que reenvía el signo” un “algo” que puede ser una cualidad o un conjunto de cualidades generales, una cosa existente o una regularidad de un futuro indefinido (un concepto, una ley, un habitus) muestra con evidente claridad que la noción de objeto en el signo peirciano desborda ampliamente aquella del significante. Sin embargo, ella permitefundar una correspondencia sinos restringimos al concepto, todo significante esta siendo considerando entonces un objeto peirciano posible. Del punto de vista formal existe, pues, una correspondencia inyectivade la extensión del concepto de significante (barthesiano )

Página siguiente

     
ir arriba
     
páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22