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Thomas Paine: la democracia radical versus
la república conservadora

Por Pablo A. Pozzi
Profesor Titular de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos de América,
Departamento de Historia, Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad de Buenos Aires, Argentina.

una forma de igualdad cívica que podía coexistir con la desigualdad social, sin tocar las relaciones económicas entre la “elite” y la “multitud”. La independencia había resultado en una población movilizada políticamente y, sobre todo, armada. Hombres como George Washington y Alexander Hamilton tenían una visión profundamente elitista. En cambio, Thomas Jefferson estaba más cercano al ideario democrático rousseauniano. Sin embargo, éste rápidamente se dio cuenta que para poder gobernar exitosamente había que hacerlo con la elite, y por ende había que abandonar la democracia directa como concepto caro a los “mecánicos” del siglo XVIII. Lo acertado de esta observación de Meiksins Wood se torna evidente si retomamos la crítica hecha hace ya casi cien años por Charles Beard: la Constitución norteamericana se declara como producto de “Nosotros, el pueblo”, a pesar de haber sido redactada por comerciantes y plantadores que eran acreedores del estado emergente.(7) El problema de estos “representantes” era implementar una visión que les permitiese retener el poder, frente a un demos movilizado y armado. La solución fue el desarrollo del concepto de democracia representativa: o sea, la identificación de la democracia con la enajenación del poder popular. Así, plantea Meiksins Wood, el pueblo no era definido como una comunidad activa de ciudadanos sino que “era una colección desagregada de individuos privados representados por un distante estado central”.(8) El resultado fue que lograron evacuar todo contenido social del concepto de democracia e instituyeron un concepto político de “pueblo” en el que sus connotaciones históricas se habían suprimido. De esta manera “el capitalismo hizo posible una forma de democracia en la cual la formalidad de igualdad de derechos políticos tiene mínimos efectos sobre las desigualdades o las relaciones de dominación y explotación en otras esferas”.(9) Lejos de representar el triunfo de la democracia, la independencia norteamericana significó la institucionalización de formas políticas meramente republicanas (y por ende escasamente democráticas en su sentido original) a través de la resignificación de un concepto histórico.

I

Thomas Paine nació en el pueblo rural de Thetford, en el condado de Norfolk, Inglaterra, el 29 de enero de 1737. Su padre fue un artesano quákero y su madre la hija de un abogado. A los trece años ingresó como aprendiz en el taller de su padre -fabricante de corsés de hueso de ballena- donde aprendió el oficio. En 1757 se mudó a Londres y dos años más tarde abrió su propio

 

talleren la aldea de Sándwich donde contrajo matrimonio, enviudando un año más tarde. En 1761 Paine abandonó su oficio de artesano para convertirse en recolector de impuestos aduaneros internos. Cuatro años más tarde fue despedido por estampillar bienes que no había examinado, una práctica común entre los aduaneros de la época por lo que fue repuesto en 1768 en Lewes, condado de Sussex, donde se casó por segunda vez.

Durante todos esos años Paine se dedicó disciplinadamente a la autoeducación. Compraba libros y atendía conferencias en la medida de lo posible, participando regularmente en los debates que se realizaban en el club social y taberna White Hart, donde se discutían temas de política nacional y local. Fue en esa época cuando adquirió una reputación por debatir exitosamente a los funcionarios municipales. En ese entonces uno de sus temas favoritos era la situación de los aduaneros que estaban movilizados en demanda de aumento salarial. En 1772 Paine escribió su primer panfleto, que haría su fama, llamado “El Caso de los Empleados de Aduana” en el cual clamaba por reformas sociales culpando al Rey y a su séquito de dilapidar el erario público mientras mantenía a los empleados reales, y a la población en general, en la más absoluta miseria. Como resultado perdió su trabajo una vez más y también a su esposa. En 1774, en bancarrota y desempleado, abandonó Lewes y se fue a Londres. Una vez allí, a través de conocidos mutuos, Paine conoció a Benjamin Franklin, por entonces representante de la colonia de Pennsylvania ante la Corona Británica. A Franklin lo impresionó la pasión y el ideario de Paine, aunque le parecieron un poco extremos. Sin embargo, y puesto que las colonias americanas de Inglaterra estaban en pleno proceso independentista, Franklin lo convenció de emigrar al nuevo mundo y le brindó cartas de recomendación. En 1775 Paine llegó por primera vez a Filadelfia.

En ese momento Paine era producto de varias décadas del radicalismo artesanal inglés cuyos ejes filosóficos anti monárquicos hacían eje en la auto emancipación de la “gran sociedad de mecánicos”.(10) La gran aspiración del artesano era la independencia, o sea obtener el nivel de maestro artesano. A la vez si bien no se oponía a la propiedad privada, puesto que el artesano era dueño de sus herramientas, diferenciaba entre ésta y la riqueza acumulada por los mercaderes. Para el artesano la propiedad era legítima y natural sólo si era el producto de trabajo visible. De esta visión a la crítica del estado en general había sólo un paso. Para estos mecánicos o artesanos idealmente no deberían existir los gobiernos; sin embargo puesto que los seres humanos no siempre actúan razonablemente de acuerdo a sus mejores intereses lo que debería

 

existir es un “gobierno de derecho natural” que derive su legitimidad de su utilidad pública y así contribuya a la felicidad popular. Por ende, tanto las monarquías hereditarias como los gobiernos de elites no deberían existir puesto que son antinaturales ya que la soberaníapertenece a la nación y no es propiedad individual.(11) En esta visión de mundo, guiada por las consignas de igualdad y fraternidad (las mismas que unos años más tarde levantarían los sans culottes de la Revolución Francesa), la forma de organización social deseada era el cooperativismo. Así para el radicalismo artesanal del siglo XVIII los problemas de la sociedad eran el resultado del accionar de clases parásitas que utilizaban el poder estatal para oprimir a la multitud. Por ende se oponían a toda fuerza armada que no fuera la milicia vecinal y entendían la acumulación de riquezas desmedidas como un subproducto de este parasitismo.

El desarrollo económico de las colonias americanas, vinculado con la revolución industrial en la metrópoli, significó un crecimiento de la clase artesanal sobre todo en las ciudades de la costa atlántica norteña. Por ejemplo, hacia 1760 aproximadamente la mitad de los treinta mil habitantes de Filadelfia eran artesanos. A su vez la mayoría de estos eran alfabetos y poseían un alto nivel de educación informal tanto en humanidades como en ciencias. Como explica Eric Foner, en 1770 el héroe cultural y político de los artesanos norteamericanos era Benjamin Franklin, cuyo Poor Richard´s Almanack vendía unos diez mil ejemplares anuales y expresaba los valores culturales de este sector social.(12) En este contexto los vínculos entre Paine, Franklin y la cultura artesanal de Filadelfia no eran meros accidentes. La invitación de Franklin estaba dirigida a atraer un nuevo activista para la causa de los “mecánicos” independentistas de la ciudad.

A poco de la llegada de Paine a Filadelfia comenzó la Guerra de Independencia norteamericana. Durante el invierno de 1774 los colonos de Massachussets se habían estado preparando para la confrontación organizando milicias llamadas Minutemen, puesto que responderían “al minuto” una agresión británica. En abril de 1775 el General Gage, al mando de las tropas británicas en Boston, envió un destacamento a los pueblos de Lexington y Concord para capturar pertrechos rebeldes. Los comités de artesanos de Boston decidieron enfrentar a las tropas y movilizaron a las milicias locales que dieron batalla en Lexington. El resultado fueron ocho colonos muertos, el comienzo de una guerra de guerrillas, y la decisión por parte de las milicias de

     
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