Thomas Paine: la democracia radical versus la república conservadora Por Pablo A. Pozzi |
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artesanos y granjeros de sitiar Boston. Esta movilización de los artesanos dio comienzo a la disputa entre democracia radical y republica conservadora que va a signar la historia norteamericana hasta nuestros días. Una expresión de este conflicto fue el nombramiento de George Washington al frente de los ejércitos independentistas. Como escribió Herbert Gutman: “El Congreso Continental tuvo varias razones para nombrar a George Washington al mando de este ejército de ‘chusma’. Una era su reputación como líder militar durante la guerra contra los franceses; otra fue su disponibilidad [...] pero buena parte de las razones fueron políticas. Washington era sureño, y su nombramiento era necesario si la guerra iba a ser algo más que un asunto de Nueva Inglaterra. Y sobre todo, era un acaudalado miembro de la clase dominante de Virginia, y traería prestigio y apoyo. “Desde el comienzo el objetivo de Washington fue formar un ‘ejército respetable’. [...] La ruda, y a menudo sucia, democracia de los meses iniciales cedió ante una brutal disciplina. Washington y sus ideas sobre la disciplina simbolizaron perfectamente las esperanzas de muchos de los miembros del Congreso para una América independiente. La partida de los británicos, cuando ocurriese, llevaría a una sociedad ordenada y bajo el control de una elite americana.”(13) Mientras esto ocurría, durante todo 1775 Paine se dedicó a publicar numerosos artículos para la prensa de Filadelfia. En noviembre de ese año él comenzó a escribir su panfleto Sentido Común. Hasta ese momento las diferencias entre la Corona y sus colonias se centraban en torno a temas de la autonomía colonial, o sea en cuestiones sobre impuestos y una posible representación en Parlamento. Para la elite colonial estos puntos eran tema de negociación por lo que se buscaba una reconciliación con la monarquía que mantuviera el status quo. En cambio para muchos de los artesanos norteamericanos el conflicto se vinculaba con su ideología radical, por lo que el problema era la existencia de la monarquía en sí. Sin embargo, éstos últimos no habían logrado sintetizar sus ideas en una propuesta independentista. En este contexto, en enero de 1776, fue publicado Sentido Común. El panfleto era una llamada simple y dramática a la independencia y, según un contemporáneo, “tocó una cuerda que requería sólo una mano que la hiciera vibrar... El país estaba listo para la independencia, y sólo necesitaba que alguien se lo plantease al pueblo con decisión, plausibilidad y claridad.”(14) El impacto del panfleto fue inmediato: en 1776 vendió más de cien mil ejemplares y fue traducido casi de |
inmediato al francés. Sentido Común era un ataque apasionado contra la monarquía británica y todo lo que ésta representaba. Paine describía al Rey Jorge como “el real bruto de Inglaterra”, y planteaba que Guillermo el Conquistador no había sido más que “un bastardo francés al frente de bandidos armados que se había erigido en Rey”. Más aun, Sentido Común explicaba que las colonias no derivaban ningún beneficio de su vínculo con Inglaterra y convertía lo que había sido una disputa en torno a impuestos en una cuestión de “libertad para la humanidad”. Paine insistía que el pueblo se podía gobernar a sí mismo sin nobleza o elites. Su propuesta era un republicanismo simple basado en la democracia de las asambleas, similares a las que gobernaban los pueblos de Nueva Inglaterra. Todo esto estaba planteado sin eufemismos, en un estilo de escritura directo, claro y popular que podía ser leído y comprendido por cualquiera. El resultado fue que se convirtió en un instrumento de movilización popular independentista entre amplísimos sectores de granjeros y de artesanos.(15) Casi un año más tarde Paine había producido una serie de panfletos notables. De hecho la introducción al panfleto The American Crisis (diciembre 1776) se ha convertido en un clásico de las letras y de la cultura norteamericana. Escribió Paine: “Estos son tiempos que ponen a prueba el alma de la gente. El soldado veraniego y el patriota de buen tiempo, en esta crisis, dudarán de prestar servicio a su país; pero aquellos que lo hagan merecen el amor y agradecimiento de los hombres y mujeres. La tiranía, como el infierno, no son fácilmente vencidos; pero tenemos el consuelo de que a más dura la lucha, más glorioso el triunfo. Aquello que obtenemos muy barato, lo estimamos muy poco.” El impacto de estos panfletos no fue sólo entre la “multitud”, sino también entre amplios sectores de la elite. John Adams, que compartía el ideario independentista, expresó su miedo al efecto que “un panfleto tan popular puede tener sobre el pueblo” puesto que un radicalismo “tan democrático sin controles ni equilibrios puede generar muchos males y confusión”.(16) Otro crítico, Gouverneur Morris de Pennsylvania, perteneciente a una de las familias más acaudaladas y tradicionales, declaró que Paine era “un mero aventurero de Inglaterra, sin fortuna, ni familia ni conexiones, ignorante hasta de la gramática”.(17) A diferencia de éstos, Thomas Jefferson manifestó su apoyo una vez que constató que nueve de cada diez de sus vecinos apoyaban la independencia. Asimismo, George Washington declaró que “Sentido Común ha provocado un poderoso |
cambio en el pensamiento de mucha gente”.(18) Como resultado de su éxito Paine fue nombrado secretario del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso Continental por lo que se dedicó incansablemente a obtener recursos y asistencia francesa. Fue en este contexto que entró en conflicto con Silas Deane, delegado al Congreso por Connecticut, y los Federalistas. Deane demandaba una comisión por el apoyo financiero obtenido de Francia y Paine condenó lo que consideraba una utilización de la causa independentista para lucro personal. Este ataque sobre las prácticas de los financistas y grandes comerciantes vinculados al Congreso Continental se combinó con la inquietud que había generado en estos sectores Sentido Común y con la preocupación entre los esclavistas por la denuncia y condena a la esclavitud que Paine realizaba desde 1775.(19) Para la elite independentista Paine era un individuo demasiado radical como para ser tolerado y, al mismo tiempo, demasiado popular como para ser desplazado con facilidad. En síntesis se lo percibía como un individuo sumamente peligroso, por lo que fue desplazado de su cargo a pesar de todo. Sin embargo, los radicales, que habían llegado al poder en Pennsylvania en el verano de 1776, lo nombraron secretario de la asamblea del estado en 1780. En ese cargo, Paine redactó, y logró la aprobación, de una ley que proveía la emancipación de los esclavos en Pennsylvania, la primera en la historia de los Estados Unidos. Asimismo, se convirtió en miembro fundador del Banco de Pennsylvania, un banco privado y el primero establecido para promover el desarrollo económico. Hacia 1783 Paine se encontraba en la más absoluta pobreza puesto que había resignado sus derechos de autor, y se vió obligado a solicitar ayuda económica al Congreso Continental. Si bien el Congreso rehusó el pedido, el estado de Nueva York le otorgó una granja en New Rochelle. En 1787 Paine regresó a Europa radicándose durante algún tiempo en Inglaterra. Allí encontró que tanto la Corona como el gobierno habían desencadenado una oleada represiva sobre el movimiento de artesanos radicales que lo había engendrado. Esto se agudizó aun más cuando en 1789 ocurrió la Revolución Francesa. Considerado un peligroso revolucionario y juzgado por sedicioso por el gobierno del Primer Ministro William Pitt, Paine se refugió en Francia a comienzos del proceso revolucionario. Como resultado de esta participación Paine escribió en 1791 lo que indudablemente sería su obra más duradera: Los derechos del hombre. El mensaje de esta obra era poderosamente subversivo para la época. Por un lado planteaba que las tradiciones |
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