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Notas:
- Citado en Audrey Williamson, Thomas Paine (New York, 1973), p. 275.
- Es notable como dos importantes historias sobre el radicalismo norteamericano de la Independencia apenas si lo mencionan. Véase Gordon S. Wood. The Radicalism of the American Revolution. How a Revolution Transformed a Monarchical Society into a Democratic One Unlike any that had ever Existed (New York: Alfred Knopf, 1991). Y Richard Buel, Jr. Securing the Revolution. Ideology in American Politics 1789-1815 (Ithaca: Cornell University Press, 1972). El libro de Wood recibió el Premio Pulitzer a la mejor obra histórica. En cambio, Vernon Louis Parrington le dedica un largo capítulo en su historia sobre el pensamiento norteamericano. Véase Main Currents in American Thought. Volume One 1620-1800. The Colonial Mind (New York: Harcourt, Brace and Co., 1927. Para Parrington, Paine era uno de los grandes pensadores de la época. Quizás la diferencia sea idelógica. Parrington era un progressive y reformista, mientras que Wood y Buel son exponentes de la “escuela del consenso”, o sea de la “historia oficial”.
- Individuos tan dispares como Henry George, Eugene Debs, William Jennings Bryant o cineastas como Oliver Stone y Michael Moore se inscribieron dentro de esta tendencia política y cultural. Fueron y son demócratas en su sentido “mecánico” y por ende cercanos a los populistas latinoamericanos. De ninguna manera eran críticos del capitalismo sino de la concentración de la riqueza en pocas manos y sus efectos sociales. En 1925 el presidente de la Asociación Histórica Nacional “Tomás Paine”, dedicada a promover los valores éticos, morales y religiosos de Paine, era Tomás Alva Edison. La Asociación fue erigida en la granja que había sido de Paine en New Rochelle, New York y existe hasta el día de hoy.
- Según Charles Beard, George Washington era uno de los hombres más acaudalados de las colonias: dueño de miles de hectáreas, varios cientos de esclavos y ganado. Sufortuna personal se calculaba en medio millón de dólares de 1791. Era también un prestamista y especulador en tierras por lo que deseaba un gobierno estable que impulsara la expansión de la frontera hacia el oeste. Si bien Washington sirvió como comandante de los ejércitos de la independencia por un sueldo nominal de un dólar anual, el Congreso Continental se hizo cargo de sus gastos de representación por lo que le pagó 64.355,30 dólares de la época. Véase Charles Beard. An Economic Interpretation of the Constitution of the United States. New York: The Free Press, 1941.
- Eric Foner. Tom Paine and Revolutionary America. New York: Oxford University Press, 1976.
- Ellen Meiksins Wood. Democracy Against Capitalism. Renewing Historical Materialism. Londres: Cambridge University Press, 1995.
- Charles Beard. An Economic Interpretation of the Constitution of the United States. New York: The Free Press, orig. 1913.
- Meiksins Wood, op. Cit., 219.
- Ibid., 224.
- Para un excelente análisis de esta tradición cultural véase Bruce Laurie. Artisans into Workers. Labor in Nineteenth-Century America. New York: The Noonday press, 1989.
- Véase Carl Cone. The English Jacobins. Reformers in Late 18th Century England (New York: Scribner´s and sons, 1968). Pp. 97 a 106.
- Foner, op. cit., 36.
- Herbert Gutman et alia. Who Built America? Working People and the Nation´s Economy, Politics, Culture and Society. New York: Pantheon Books, 1989. Vol. 1, pág. 153.
- Michael Foot and Isaac Kramnick. The Thomas Paine Reader (London: Penguin Classics, 1987), págs.9 y 10.
- Paine cedió los derechos de autor de su obra al Congreso de los Estados Unidos. El significado de esto debería quedar claro si consideramos que Sentido Común había vendido, hacia 1789, más de medio millón de ejemplares.
- John Adams. Diary and Autobiography (Boston: CF Adams, 1850-6), vol. II, pág. 330.
- Citado en Philip Foner. The Complete Writings of Thomas Paine (New York: s/p, 1945), pág. XVIII. Dos años antes Morris, que sería delegado a la Convención que redactó la Constitución de los Estados Unidos pasó a la historia diciendo: “La chusma comienza a pensar y a razonar. Pobres reptiles, me temo que pronto comiencen a morder”.Citado en Herbert Gutman et alia. Who Built America? Vol. I. (New York: Pantheon Books, 1989), pág. 145.
- A.J. Langguth. Patriots. The Men Who Started the American Revolution. (New York: Simon & Schuster, 1988), pág. 341.
- Es importante tener en cuenta que Paine condenaba la esclavitud desde dos tradiciones político-culturales distintas. Por un lado sus antecedentes quákeros significaban que se había criado en una tradición religiosa que condenó la esclavitud ya en el siglo XVII. Por otra, el radicalismo artesanal equiparaba la esclavitud del hombre a la esclavitud del salario. Paine en su panfleto African American Slavery, escrito en 1775, fue uno de los oponentes a la esclavitud, más conspicuos e influyentes, durante la Guerra de Independencia.
- El Deismo fue una filosofía racionalista religiosa que floreció en los siglo XVII y XVIII. En general, los deístas sostenían que cierto tipo de conocimiento religioso (también llamado religión natural) es inherente a cada individuo o si no es accesible a través del ejercicio de la razón, por lo que rechazaban la noción de las revelaciones religiosas o la validez de las enseñanzas específicas de una sola iglesia. El deísmo emergió como una de las principales corrientes filosóficas en Inglaterra y en Europa. Aunque generó mucha oposición también fue importante en la formación de un cierto clima intelectual en la Europa racionalista del siglo XVIII. Su énfasis en la tolerancia y en la razón, en contra del fanatismo, tuvieron gran influencia en los filósofos ingleses John Locke y David Hume y en el francés Voltaire. En las colonias norteamericanas de Gran Bretaña algunos de los principales deístas fueron Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y George Washington.
- Esta tranquilidad no se dio sin conflicto. Entre 1786 y 1795 hubo numerosas revueltas de granjeros en contra de impuestos estipulados por el gobierno nacional o el estadual. Los ejemplos más conocidos de esto fueron la Rebelión de Shay (1787) y la Rebelión del Whiskey (1794). Esta última fue reprimida por quince mil soldados al mando del mismo presidente George Washington.
- Louis Hartz. The Liberal Tradition in America. New York: Harvest Books, 1955, pág. 73. Hartz intenta con esto hacer una crítica a Paine planteando que éste “era un fracasado” puesto que “no se encontraba en sintonía con el temperamento político de su paraíso americano”, a diferencia de Tomás Jefferson. Lo que no puede explicar Hartz es la popularidad de Paine tanto en su época como doscientos años más tarde.
- Parrington, op. cit., vol. 1, 346.
- Foner, op. cit. 87.
- Thomas Paine. Dissertation On the First Principles of Government (1795). En Foot y Kramnick, op. cit.
- Thomas Paine. Agrarian Justice. 1795-96. Foot y Kramnick, op. cit. 485.
- Thomas Paine. Letter Addressed to the Addressers on the Late Proclamation 1792. Foot y Kramnick, op. cit.
- Parrington, op. cit., 340.
- Thomas Paine. The Rights of Man 1791-92, parte II, 407, 408. New York: s/p, 1894-99.
- Indudablemente Paine hubiera rechazado como ilógica e improcedente la percepción actual por la cual el republicanismo norteamericano moderno es “el mejor de todos los sistemas imperfectos”. En esta percepción subyace la idea hobbesiana de que el ser humano es egoísta y brutal por lo que el gobierno debe controlarlo y, cuando no, reprimirlo.
- Véase Sean Wilentz. Chants Democratic. New York City and the Rise of the American Working Class, 1788-1850. New York: Oxford University Press, 1984, pág. 153.
- Thomas Brooks. Toil and Trouble. A History of American Labor. New York: Dell Publishing, 1971, pág. 35.
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