Héctor Germán Oesterheld:de El Eternauta a Montoneros

Por Roberto von Sprecher
Universidad Nacional de Córdoba
vonsprecher@tutopia.com

 

 

Notas:

  1. Consideramos que sería más exacto hablar de una existencia latente y no virtual de las estructuras, que incluya la materialidad, normativa y de sustancia.
  2. “La primera en desaparecer fue Beatriz Oesterheld. Tenía 19 años. El 19 de junio de 1976 llamó por teléfono a su madre, Elsa, y la citó en la confitería Jockey Club de Martínez. Hacía mucho que no se veían y estuvieron hablando casi dos horas. Al despedirse, la joven fue hacia Villa la Cava, en San Isidro, donde —según la madre— militaba. Nunca llegó. Dos días más tarde, un desconocido se acercó a Elsa cuando estaba por subir al tren y le dijo que Beatriz había sido secuestrada por el ejército. Su madre fue a la policía y a Campo de Mayo, vio a jueces y sacerdotes, y presentó un hábeas corpus El 7 de julio fue citada en la comisaría de Virreyes y le dijeron que su hija había muerto junto con otros cinco chicos. Le dieron el cuerpo y la sepultó.
    El 4 de julio, Elsa de Oesterheld se enteró por los diarios que los militares habían matado a su otra hija, Diana, de 23 años y embarazada de seis meses, en su casa de Tucumán. Después mataron al marido de Diana. El hijo de ambos, Fernando, de un año, fue llevado a la Casa Cuna como NN. Luego se crió con los abuelos paternos. (…)
    El 14 de diciembre de 1977, Estela (24 años) le escribió una carta a su madre para contarle otra tragedia: "Mamita, Marina hace un mes que no está con nosotros". Marina tenía 18 años y estaba embarazada de 8 meses.
    E1 día que despachó la carta, Estela fue asesinada junto a su marido. Se llevaron a Martín, su hijo de tres años, pero después se lo devolvieron a la abuela Elsa.” http://axxon.com.ar/oes/oe-clarin01.htm
  3. En la película H.G.O., Miguel Fernández Long señala que era asistente de “una persona importante” –dentro de la estructura de Montoneros- y que fue en lugar de la misma a la cita.
  4. “Según testimonios que recogieron Levenson y Jauretche (1998: 116), Oesterheld fue visto en el campo de concentración sito entre la Avenida Ricchieri y el Camino de Cintura [el Vesubio], hasta que un día apareció en el Regimiento Militar Viejo Bueno, en Monte Chingolo, provincia de Buenos Aires. Se supo de las torturas que hasta entonces había sufrido y de su firmeza frente a los represores. (…) Por esas volteretas del destino, resultó que el jefe de ese Regimiento era un aficionado a la historia y conocía la trayectoria literaria de Oesterheld. Por eso, cuando lo tuvo adelante [sic], le expuso un proyectó que venía acariciando desde antes. Le hizo conocer a Germán su deseo de contarlo como guionista de una aventura histórica sobre el cruce de los Andes por el General San Martín. Le aseguró absoluta libertad creativa. Oesterheld no encontró ninguna contradicción entre esa actividad y su militancia, y se dice que aceptó la propuesta. Así fue que lo instalaron en un pequeño aposento dentro del cuartel, proveyéndolo de la literatura y de todos los elementos técnicos necesarios para la tarea. Eso no significó que cambiase su régimen de vida. Fue trasladado varias veces y sometido a nuevos interrogatorios, pues aunque se presume que mostró interés por colaborar con el militar interesado en sus historias eso no implicaba acceder a colaborar con los represores. Nunca negoció. Una mañana, fue sacado de aquel cuartel en el que aún escribía y llevado a otro ignoto lugar.” En http://www.Argentina.com,
    agrupacionoesterheld@ciudad.com.ar Miguel Fernández Long, en la película H.G.O., dice que le dijeron que le pidieron –a Oesterheld- una historieta a favor de ellos –los militares- y que él se negó.
    Según afirma en la película H.G.O, Juan Carlos Scarpatti lo vío en Campo de Mayo, en las duchas, lo habría visto angustiado y le habría contado que los captores le habían mostrado fotos de las hijas muertas y le habían hecho comentarios sobre “lo bueno que estaban”.
  5. Según el informe Nunca más: “Se trata de un centro clandestino de detención que funcionó en la Comisaría de Villa Insuperable, ubicada en la esquina de las calles Tapalqué y Quintana, partido de La Matanza . En el organigrama de la represión dependía del I Cuerpo de Ejército a través del Grupo de Artillería de Ciudadela.Un grupo de detenidos que estuvieron ahí tomaron contacto, ya sea a través de cartas o personalmente, con sus familiares.” En el mismo informe se relata que en agosto y noviembre [se encuentra]Pablo Szir con sus hijas y le cuenta que primero había estado en la Comisaría de Ramos Mejía y en ese momento en la de Villa Insuperable donde también estaban Roberto Carri y la esposa, Adela Candela y Héctor Germán Oesterheld. Además agrega que cada tanto eran todos trasladados al cuartel de Ciudadela donde les hacían escribir un trabajo.
    Ana María Caruso de Carri, en una carta, cuenta a sus hijas:
    “Ahora está con nosotros "el Viejo" que es el autor de "El Eternauta" y el "Sargento Kirk" ¿Se acuerdan? El pobre viejo se pasa el día escribiendo historietas que hasta ahora nadie tiene intenciones de publicarle”.
    ¿Qué se proponían quienes tenían detenidas ilegalmente a un grupo de personas a las que permitían ponerse en contacto con sus familiares? No podemos contestarnos esta obstinada pregunta. Transcribimos dos párrafos de cartas de Ana María Caruso de Carri:
    “...a esa oficina vamos a trabajar casi todos los días. El otro día vinieron de visita (a la oficina) seis generales, entre ellos Vaquero, Sasiain, Jáuregui y Martínez... Los que estábamos allí no éramos todos sino un seleccionado de cuatro solamente, entre los que estábamos papá y yo. ...de todos modos hay algunas cosas que nos preocupan. En primer lugar, lo nuestro no sé cómo va a terminar. Este fin de año, antes de que se concretaran los pases, estuvieron hablando a ver qué hacían con nosotros; supongo que la discusión debe haber sido en la Brigada. Allí hubo tres posiciones: unos decían que ya la guerra estaba casi terminada y nosotros ya no prestábamos ninguna utilidad, por lo tanto había que matarnos; otros decían que ya no éramos útiles y que había que pasarnos a disposición del P.E.N. y otros decían que seguíamos siendo útiles y que lo íbamos a ser por un tiempo largo y por lo tanto no podíamos seguir viviendo en esta situación por tanto tiempo. Como no hubo acuerdo, la discusión se postergó, lo cual es favorable, creo yo, porque a medida que pase el tiempo la cosa se ablanda y es más difícil matarnos” (Legajo N° 1761 y 1771).
    Ninguno de los detenidos desaparecidos citados más arriba volvió a tener contacto con la familia desde ese diciembre de 1977. Sus captores por fin habían tomado la decisión.” (Textos: Patricia Kolesnicov y Mónica Martín, Revista Viva, Domingo 17 de agosto de 1997 en http://axxon.com.ar/oes/oe-clarin01.htm)
    El nieto de H. G. Oesterheld, en una situación que parece salida de la más absurda película de terror, también fue llevado durante unas horas con él, antes de ser devuelto a su abuela, Elsa Oesterheld:
    “Cuando Elsa ya daba por muerto a su marido Héctor Oesterheld, el 14 de diciembre de 1977 dos uniformados tocaron el timbre de su casa y le entregaron a Martín, su nieto de tres años. Lo habían secuestrado después de matar a quemarropa a su madre, Estela Oesterheld, y a su padre, Raúl Mórtola. "Le trajimos al nene, que estuvo con el abuelo", le dijo uno mientras el otro salía a la calle constantemente, porque temían que los descubrieran. Le hablaron de Héctor con cierta admiración y Elsa entendió que eran sus carceleros. Martín hoy tiene 23 años, dibuja y es diseñador gráfico. Así describe ese momento: "Estuve sentado cinco horas junto al abuelo, en un pasillo horrible con paredes de látex azul brillante. Me llevaron con él para que dijera dónde podían dejarme. (…)". (Textos: Patricia Kolesnicov y Mónica Martín, Revista Viva, Domingo 17 de agosto de 1997 en http://axxon.com.ar/oes/oe-clarin01.htm)
    El informe Nunca Más recoge el testimonio del psicólogo Eduardo Arias, afirmando que “fue una de las últimas personas que lo vio con vida:
    “En noviembre de 1977 fui secuestrado y permanecí desaparecido hasta enero de 1978. Héctor Oesterheld estaba allí desde hacía mucho tiempo. Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. Uno de los momentos más terribles fue cuando trajeron a su pequeño nieto de cinco años. Esa criatura fue recogida tras la captura y muerte de la cuarta hija y el yerno de Héctor y la llevaron a aquel infierno (...) Uno de los recuerdos más inolvidables que conservo de Héctor se refiere a la Nochebuena del 77. Los guardianes nos dieron permiso para sacarnos las capuchas y para fumar un cigarrillo. También nos permitieron hablar entre nosotros cinco minutos. Entonces Héctor dijo que por ser el más viejo de todos los presos, quería saludar uno por uno a todos los presos que estábamos allí. Nunca olvidaré aquel último apretón de manos. Héctor Oesterheld tenía sesenta años cuando sucedieron estos hechos. Su estado físico era muy, muy penoso. Ignoro cuál pudo haber sido su suerte. Yo fui liberado en enero de 1978. El permanecía en aquel lugar. Nunca más supe de él”.
  6. Se cree que Oesterheld(murió en Mercedes, población bonaerense cercana a la capital porteña, el primer trimestre de 1978. Se supo de las torturas que hasta entonces había sufrido y de su firmeza frente a los represores. Aún llevaba un brazo en cabestrillo, como secuela de una fractura.” (http://www.boletinargentino.com/index.php?p=77) El Canciller Rafael Bielsa, en el prólogo a la recopilación de Latinoamérica y el Imperialismo 450 años de lucha, escribe “No se ha confirmado cual fue su destino final ni se han hallado sus restos, se sospecha que fue asesinado en mercedes en 1978” (2004)
  7. Remitimos a los testimonios de la película H.G.O. (1998, estrenada en 1999, dirigida por Victor Bailó y Daniel Stefanello), y al último y extenso reportaje que le realizaran en 1975 Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno, y que recién fue publicado en su versión completa, incluyendo las referencias a sus trabajos en El Descamisado y en Noticias, en el 2005 en el libro Oesterheld en primera persona.
  8. Un ejemplo muy claro es el del juicio revolucionario y condena a Tulio Valenzuela, Oficial Mayor Montonero luego degradado a Subteniente. Valenzuela, capturado por el Segundo Cuerpo del Ejército, engaño a los militares haciéndolos creer que iba a colaborar con ellos y viajó a México, en enero de 1978, con un grupo de militares que tenían como objetivo asesinar a la máxima dirigencia montonera. Una vez en México alerta a Montoneros y se denuncia públicamente el intento. Luego Valenzuela es juzgado por sus pares por el mismo hecho que había llevado a salvar las vidas de Firmenich y compañía, por considerar que la suya había sido una postura individualista que iba contra las políticas de la organización. En la autocrítica que Valenzuela realiza luego de ser condenado agradece a sus juzgadores por “hacerme ver las cosas desde una nueva óptica, despojado del subjetivismo individualista”. (en Bonasso, 2003: 252)
  9. En la película H.G.O. Miguel Fernández Long, quien fuera compañero de militancia de Oesteheld en Montoneros, considera que éste “nunca se creyó lo de Perón”.
  10. Uno de los antecedentes de la historieta como género son las láminas y estampas sobre santos que emplea la Iglesia como uno de los medios de evangelización. de modo similar la escuela también utiliza el mismo recurso para mostrar la imagen ejemplarizadora de los héroes y los hechos históricos. (la cita corresponde al texto de Rafael Gutiérrez)
  11. Es necesaria la presencia de un estado inicial, un proceso de transformación y un estado final. (La cita corresponde al texto de Rafael Gutiérrez)
  12. El Coya es el Teniente Sabino Torres, lleva el nombre de Sabino Navarro, el primer conductor de Montoneros. En la historieta también se ha cambiado el nombre de la autopista General Paz por autopista Navarro.
  13. Negritas, rotulado manuscrito, en el original.
  14. En Evita Montonera, en principio, sólo aparecían los nombres de los militantes muertos.
  15. Ya no es, de cualquier manera, el dibujo de un profesional (como lo fuera el de Leopaldo Durañona y el de Gustavo Trigo), son los trazos gruesos e imperfectos, sobre todo en la ambientación, de un aficionado.
  16. Pudimos acceder a originales o fotocopias de Evita Montonera en CeDINci, Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierda en Argentina, en la Ciudad de Buenos Aires. A ellos agradecemos por el acceso a este material tan difícil de encontrar. www.cedinci.org
  17. Luego de que las fuerzas represivas lo fueran a buscar a Editorial, Columba, Presas, el editor de Columba, –según narra también en HGO- le dice que se vaya del país y efectivamente Presas se convence que estaba en el exterior porque luego recibe una llamada de él, que cree que es realizada es Exterior. Sólo más tarde descubriría que Oesterheld había mentido, también hizo lo mismo con Scutti de Ediciones Record, afirmando que llamaba desde el extranjero cuando en realidad llamaba desde Buenos Aires. Este último dato nos fue aportado por el propio Presas.
  18. En la página 25 del N° 8 de Evita Montonera, en el que aparece la cuarta entrega de Camote, la entrega en la cual el padre de Celina, Don Anselmo, ha sido herido por la patota de Fugazetti, se informa sobre el “juicio revolucionario a un delator y su ejecución el 6 de septiembre” en Córdoba, en cumplimiento de sentencia anterior, para la cual no se considero atenuante que el militante hubiera sido torturado.
  19. En el caso de Montoneros sería la decisión de la cúpula de la organización que los militantes continuaran con la lucha armada –instrumentando un severo Código de Justicia Penal Revolucionaria-, cuando ya no había posibilidades de ganar y cuando el Consejo Nacional montonero hacía una lectura errónea de la realidad basada en un mito sobre el triunfo inevitable y la también inevitable insurrección popular, que fueron utilizadas para justificar y llevar adelante la desastrosa contraofensiva de 1979. El Código, más allá de que el convencimiento de la mayoría de los militantes hacía que las amenazas del mismo no fueran necesarias, ponía a los militantes entre la espada y la pared, si no cumplían con la norma, pretendían abandonar la organización, exilarse, podían a partir de una extensa tipología penal, ser condenados a muerte por el Consejo Nacional. Nicolás Casullo, por ejemplo, había sido condenado a muerte antes de la vigencia del Código –vigente desde el 1° de enero de 1976-, aunque nadie intento hacer efectiva la condena. (Anguita y Caparrós, 2004-Tomo II: 452 y 453) En cambio el PRT había realizado, en julio de 1976, una lectura más inteligente de la situación (no así en el pronóstico de un nuevo auge del movimiento popular). Santucho expresó ante el Buró Político del PRT: “Nos equivocamos en la política, y en subestimar la capacidad de las FFAA al momento del golpe. Nuestro principal error fue no haber previsto el reflujo del movimiento de masas, y no habernos replegado. Por lo tanto debemos desmilitarizar la política, replegar al Partido en los centros obreros y disolver la Compañía de Monte hasta un nuevo auge del movimiento popular, aproximadamente dentro de un año, o un años y medio, nos permita relanzarla.” (Mattini citado por Seoane,1991: 303) Esta evaluación permitió salvar la vida de la mayoría de los militantes que en ese momento sobrevivían y no habían sido capturados por las FFAA.
 
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