Apuntes sobre piqueteros:
El parto mediático de un nuevo actor

 

        Por Daniel Saur
Doctor en Ciencias por el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados; Prof. de la Escuela de Ciencias de la Información, Universidad Nacional de Córdoba. Email: dgsaur@tutopia.com
Documento elaborado para el “IV Congreso Nacional de REDCOM - Política, Economía y Comunicación: Desafíos para un nuevo siglo”, realizado en la Universidad Nacional de Córdoba,
del 13 al 15 de junio de 2002.

Este es uno de los motivos por los cuales encontramos en este tipo de protesta un fuerte componente expresivo, que se manifiesta en la ritualización escenográfica (neumáticos quemados, torsos desnudos, rostros tapados, ollas populares, etc.) del reclamo, cuyo acento está puesto en la visibilidad y el reconocimiento público de la situación de carencia/postergación y en la realización de la demanda. Esta escenificación contribuye a la configuración de la identidad de los actores. En relación a expresiones y reclamos de este tipo, R. Reguillo (2000:148) sostiene que “la carnavalización de la protesta, la dramatización de los referentes identitarios, la imaginación para captar la atención de los medios, trastoca las relaciones en el espacio público y señala la transformación en los modos de hacer política. El tema de la visibilidad es un asunto clave en lo que toca a la reconfiguración de las formas sociopolíticas del mundo”.

Simultáneamente y con un efecto dual, si bien la presencia de los medios en los cortes disminuye la posibilidad de represión por parte de las fuerzas públicas, generando cierta prudencia y contribuyendo al control de la “violencia de la ley” (represión policial y de gendarmería); al mismo tiempo, los registros mediáticos contribuyen a la acción represiva ya que facilitan la identificación de los piqueteros, para una persecución y represión posterior.

A su vez, se puede afirmar que a partir de la visibilidad que otorgan los medios a los cortes, se produce algo similar a un efecto de contagio; es decir, un proceso de socialización de las nuevas formas de acción a partir de un proceso de imitación. Se aprende a protestar a través de los medios, éstos potencian las acciones de reclamo instruyendo al mostrar y proveyendo herramientas de resistencia a partir de la difusión de las acciones. A esto lo podríamos designar como el componente mimético del reclamo. Lo dicho, se puede percibir con claridad en la diseminación a nivel nacional de los primeros cortes realizados en abril de 1997 en Cutral Có y Plaza Huincul. En un período de pocas semanas se produjo un proceso de generalización de los piquetes en ocho provincias argentinas; es decir, se produjo una apropiación y ejercicio de una forma de acción política prácticamente inédita hasta entonces.7

Es en gran medida a través de los dispositivos teletecnológicos, es decir, de su aspecto comunicacional, que la nueva forma de protesta encuentra parte de su relevancia y performatividad política. El piquete opera como “fuerza metonímica capaz de producir equivalencialmente formas de subjetivación política novedosas alrededor de una puesta en escena que es además una puesta en forma de la opacidad constitutiva de lo social estructurando nuevas formas de visibilidad” (Pérez, 2001). De este modo, la mediatización de las protestas contribuye a la formación de la identidad de los nuevos actores que están en juego. Los grupos se reconocen en el discurso mediático y se referencian en relación al mismo. En este sentido, los medios contribuyen a la creación de actores, a las relaciones entre ellos y a la interpretación de sus prácticas. Ante una realidad dislocada, los medios otorgan un cierto “orden” a partir de su construcción narrativa, proveyendo una cierta coherencia ficcional al acontecer político social, formalizando las representaciones sociales vinculadas a la protesta.

En algún nivel, la percepción de este tipo de acciones brinda la sensación de que “el poder en sí mismo es redefinido, y ya no es visto como algo externo de lo cual hay que apoderarse, sino como una cualidad difusa y plural presente en el tejido mismo de la sociedad” (Munk, 2001:33). Estas acciones están realizando una marcación sobre los límites de la política de estado, sobre todo lo que deja afuera y escapa a los canales instituidos para el encauzamiento del reclamo. No obstante, es importante aclarar que este efecto mimético convive con cierto carácter neutralizador de la acción política inherente a los medios. Los medios también inmovilizan a partir de la visibilidad (Tabachnik, 2000)8 debido al efecto “encandilamiento” que produce la modalidad de tratamiento (generalmente por saturación) de ciertas temáticas de actualidad.

   
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